CONOCER LA MEMORÍA DE FRANCISCO ARISTEGUIETA URGOITI

Francisco Aristeguieta Urgoiti, Paco para sus familiares, amigos y alumnos; tenía el Don de trasmitir conocimiento a la vez que motivaba en la búsqueda de la sostenibilidad entre el avance tecnológico, las personas y el entorno.

El 26 de febrero de 1922 nacía en San Sebastián/Donostia, en el seno de una familia vasca.

Su vida de niño y de joven transcurría por las calles de la Parte Vieja donostiarra, jugando al fútbol en la Plaza Guipúzcoa, disfrutando con su hermana María del Carmen de las comidas en casa de los abuelos, acompañando a su madre María Pilar a visitar los parientes de Orio y Aia, o salseando en la zapatería de su padre Venancio en la calle Elcano.

Infancia feliz truncada por la Guerra Civil de 1936 que obligó a su familia a dejar su txoko y exiliarse en Bayonne (Francia). El destierro es siempre difícil y esa etapa de su vida lo fue especialmente.

Su padre había logrado el salvoconducto para llegar a Marseille y allí, padre e hijo, separada la familia en dos ya que debieron dejar atrás a las mujeres, pudieron embarcar el 15 de enero de 1941 en un viaje interminable y dramático que los llevó, en 465 días a bordo del barco Alsina, a tierras argentinas.
Más tarde escribiría un libro “Mis apuntes sobre la Guerra Civil Española”.

Al llegar a Buenos Aires, Paquito trabajó en la fábrica de bicicletas “Cometa”, en una tienda de instalaciones eléctricas, en el taller de calzado que montó su padre y en el taller “Compañía de Construcciones Civiles”, un taller de mantenimiento que se dedicaba a obras públicas.
Además, participó en organizaciones que se dedicaban a realizar actos para ayudar a los presos de las cárceles franquistas y a recaudar fondos y recogida de ropa que se enviaba a la Liga de Mutilados de Bordeaux. Recién en marzo de 1947, volvió a Francia para llevar a la madre y la hermana y lograr reunir la familia en Buenos Aires.


Estudió “Técnico Electricista”, creó la cooperativa “TAGA”, participó en la Universidad Obrera Nacional creada el 19 de agosto de 1948, y luego en la formación de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), una universidad pública de Argentina, fundada en 1959. Estudió en dicha Universidad y se recibió de “Ingeniero en Telecomunicaciones”.
En 1962 montó junto con Victoriano Larrayoz la empresa RADCO, pionera en el desarrollo de circuitos impresos por estampación y de altavoces para radio y TV, en cuya fabricación participábamos toda la familia.


Dio clases en el Instituto Luis A. Huergo, donde tuvo por años su cátedra en el departamento de “Electrónica” que creó, además de organizar un estudio de televisión.


En 1983 se instaló en Madrid con su mujer María Victoria Guijarro. Escribió el libro “Universidad Tecnológica Nacional (UTN), mi participación”, redactó varios cursos por correo de CCC y creó un curso sobre “Electrónica” de venta por fascículos.


Colaboró junto a sus sobrinos Bittor y Mª Elena Larraioz en los inicios de Larraioz Electrónica Industrial, marcando las líneas éticas de la empresa.


Llegó a conocer el lugar donde luego se construiría el FACT, el edificio que le rinde homenaje. Murió el 24 de enero de 2010, dejando a quienes le conocimos el vacío de una gran persona, un modelo a seguir que daba ejemplo de honestidad y rectitud.